lunes, 12 de marzo de 2012

Esta noche perdamos el control

Hacia tiempo que había dejado de soñar, pero, hoy me levante con una sensación rara, había soñado, y para variar un poco, contigo. Yo sentada al borde de tu cama, tu desde la esquina de tu cuarto de pie, observándome, sonriéndome, diciéndome que no pasaba nada, que nunca te marcharías. Me levante y poco a poco te fuiste acercando, nuestros cuerpos se juntaron, nuestros alientos se mezclaron. Los tirantes de mi vestido empezaron a resbalar por mis hombros hasta caer al suelo. Los botones de tu camisa se iban desabrochando uno a uno, sin prisa, al fin y al cabo todavía nos quedaba toda una vida por delante. Me quite los tacones, al igual que hiciste tu con tus pantalones. Tus manos rodearon mi cintura, y tus labios se juntaron a los míos, nuestros cuerpos se hicieron uno, mi cuerpo te pertenecía, tu cuerpo me pertenecía. Pasaron las horas entre sabanas de plata, placer, sudor, pasión y amor. Bueno, la verdad es que no se si fue entre amor, yo te quería, pero, ¿tu que?... Acabamos abrazados el uno al otro. Tu boca pegada a mi oreja mientras me susurrabas tequieros falsos, y mi corazón muriéndose de miedo, pensando si mañana seguirias ahí.


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